Restauración de Arte.



Escribir sobre la Conservación y Restauración de Bienes Culturales, es indispensable para todos aquellos que nos dedicamos a la labor de intervenir piezas de tal carácter. Gracias a ello, podemos enriquecer nuestro saber, pues al leer sobre intervenciones éticas aplicadas a obras que así lo requieren, ampliamos nuestro conocimiento desarrollando nuevos planteamientos que a futuro nos servirán para actuar  correctamente sobre cualquier pieza a restaurar. Sin embargo, también es igual de importante prestar atención a las piezas que no entran en el "saco" del Patrimonio Histórico, que son aquellas mejor denominadas como de uso cotidiano; entendiéndose éste, como piezas que a lo largo de la historia, por diferentes motivos y circunstancias han pasado a segundo plano en su valoración y catalogación, ya sea artística, arqueológica, matérica, etcétera. Dichas piezas, considerándolas como objetos físicos con diferentes estratos o partes, también sufren desperfectos y alteraciones con el paso del tiempo. A ésas alteraciones, las llamaremos patologías. De este modo, lo mejor para una intervención correcta (entiéndase correcta a una intervención basada en los principios éticos de Restauración), será hacer un estudio previo, clasificando las patologías de la pieza a intervenir y haciendo un guión a seguir, al que llamaremos propuesta de intervención.

Un propuesta de intervención debe de ser realizada en base a la obra por abordar, ya que se deber tener claro que no es lo mismo una restauración de un Bien Mueble (Restauración de Muebles, Restauración de Pintura de Caballete, Restauración de Escultura, Restauración de Portones, Restauración de Cerámica), que una restauración de un Bien de carácter Inmueble (Restauración de Pintura Mural, Restauración de Fachadas, Restauración de Retablos), y que tampoco es igual la propuesta que se hace a una pieza a la que solo se pretende intervenir de manera mínima, en forma de Conservación; que la que ha sufrido tales desperfectos que requiere ser tratada casi en todas las partes que la componen.


Retomando el tema de las piezas de uso cotidiano, y tomando en cuenta que sus patologías pueden ser iguales o incluso mayores a las de una pieza de carácter museable, se puede afirmar que para una buena intervención, es obligado un estudio previo que nos ayude a determinar los métodos necesarios para dar soluciones que sean eficaces para cada uno de los estratos, siempre cuidando la ética que nos identifica a quienes salvaguardamos la historia: los Restauradores de Arte.