La restauración de la casa modernista de Doña Blanca se encuentra en la recta final









La restauración de la Casa de Doña Blanca, uno de los edificios más representativos de la arquitectura modernista turolense, ha entrado en su recta final. Las obras, que han consistido en acondicionar los espacios como sede de la Comarca de la Comunidad de Teruel, han permitido rescatar de la ruina el inmueble y posibilitarán que los turolenses puedan apreciar los detalles más significativos de un estilo arquitectónico que introdujo en la capital Pablo Monguió, discípulo de Gaudí.

El proyecto de restauración, cuyas obras se iniciaron a finales de 2006, se encuentra muy avanzado. Los operarios de la unión temporal de empresas formada por Ceinsa y Hermanos Gil –encargados de la intervención- trabajan estos días en los detalles de la obra, como la colocación de los azulejos de motivos geométricos y de tonalidades azuladas que decoran los zócalos del zaguán, en la disposición de las baldosas del pavimento o en los remates de las pinturas al temple que cubren los muros de las salas nobles.

El presidente de la Comarca Comunidad de Teruel, José Luis López, confía en que la sede pueda estar lista para comenzar su equipamiento el próximo mes.

Las obras han supuesto una inversión de 2,6 millones de euros, algo más de lo presupuestado inicialmente debido, según López, a que hubo que introducir “actuaciones complementarias para atender las prescripciones de la Dirección General de Patrimonio”. Entre ellas, la conservación de todos los elementos originales del inmueble, piezas que, a causa de haber sido el edificio declarado en estado de ruina en el año 2000, se encontraban desmontadas y depositadas en los almacenes del Ayuntamiento turolense. La balaustrada de madera de las escaleras, las vidrieras de las puertas o los azulejos de los zócalos eran algunos de los vestigios que fueron desmantelados para evitar su destrucción.

Estado de abandono

El estado de abandono en el que ha estado sumida la casa de Doña Blanca o Casa Escriche -como también se denomina- durante muchos años ha sido consecuencia, en parte, de los numerosos propietarios que ha tenido.

De manos de particulares pasó a depender del Obispado, después formó parte de las propiedades del Ayuntamiento y finalmente, tras una operación de permuta, fue a parar a la Tesorería de la Seguridad Social. Está última cedió en uso el inmueble por tiempo indefinido a la Comarca, quien se ha encargado de acometer y financiar las obras de restauración.

El edificio, ubicado en la calle Temprado –cerca de la catedral turolense- dispone de cuatro plantas y semisótano. Aunque en principio se pensó en la posibilidad de destinar la planta noble a un pequeño centro de interpretación del modernismo, la idea se desestimó finalmente tras constatar que esta actuación restaría espacio a las demás dependencias administrativas.

“Pensamos que el pequeño museo permitiría a los visitantes apreciar el interés arquitectónico del interior del inmueble, pero después vimos que tampoco podíamos hipotecar la sede de la Comarca que prácticamente nacería ya con estrecheces”, señaló José Luis López.

Profusión decorativa

La planta noble, situada en el primer piso, es la que contiene una mayor profusión decorativa y la que iba a albergar las instalaciones museísticas. Ahora, se destinará a despachos de presidencia.

En estas salas se conservan puertas con vidrieras originales, techos con frisos de escayola y pinturas en las paredes realizadas al temple. Una de las depedencias presenta ménsulas con figuras en las molduras del techo, y en los muros destacan varias cabezas de angelotes de los que cuelgan medallones que recogen escenas paisajísticas y retratos pintados al óleo.

La mayoría de las pinturas han podido ser rescatadas gracias a los vestigios que se mantenían en algunas de las salas. En otros casos se ha tenido que echar mano de antiguas fotografías, ya que los materiales pictóricos habían desaparecido por completo.

La restauración del edificio ha incluido una redistribución de los diferentes espacios interiores para habilitar despachos, salvo la escalera central y la parte noble, en la que se ha mantenido su antigua estructura integrada por diferentes alcobas.

En la planta baja, se ha acondionado el salón de plenos para los 35 consejeros de la Comarca.

José Luis López ha destacado el hecho de que todas las instalaciones han sido concebidas para facilitar el acceso a personas con dificultad de movilidad.

En la fachada, sobresalen las líneas onduladas de los vanos de la puerta principal y de las ventanas de la planta baja. En los pisos superiores, la rejería de los balcones.


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